El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es el principal desafío del servicio exterior mexicano en décadas. Para procesarlo con posibilidades de éxito se requiere que la política exterior esté alineada con los intereses nacionales y que los diplomáticos sean voz fiel de lo que aspiramos los mexicanos. Con el nuevo gobierno norteamericano hay que negociar sin miedo y sin sumisión vergonzosa. Ni hacerlo ni parecer que se hace. México es una nación plenamente soberana con conciencia clara, histórica, de que Estados Unidos no tiene amigos sino intereses. Con eso en mente se emprenderá el vínculo con la administración Trump. Relata “Pepe Grillo” en Crónica