infobae.com – 11/12/16

La pornografía alcanzó a uno de los grupos más vulnerables en México: las mujeres indígenas.

En los últimos meses se ha registrado en la web y en la venta callejera un auge de videos sexuales con mujeres indígenas del estado de Chiapas (al Sureste del país), filmados con teléfonos móviles, que en el mercado negro de películas se les conoce como “pornografía chamula“, un gentilicio que se utiliza para distintas etnias mayas.

Sin embargo, las mujeres que aparecen en estos videos también podrían ser migrantes secuestradas en Guatemala, depositadas en un lugar llamado “El Pozo” –del lado mexicano cerca de la frontera entre los dos países-, para repartirlas en burdeles o llevarlas a la zona indígena de San Juan Chamula, en Chiapas, donde presuntamente tienen origen gran parte de estas filmaciones.

Chiapas es el estado en el que a finales de 1994 se levantó en armas el llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), liderado por el subcomandante Marcos, en protesta por las condiciones de miseria y explotación en las que vivían los pueblos indígenas, que no han variado 22 años después.

Araceli Hernández, activista por los derechos de los migrantes e indígenas en San Cristóbal de las Casas, una de las principales capitales de Chiapas, señaló que la venta de este tipo de videos “es muy común” en los mercados públicos, todo lo que tiene que hacer el consumidor es preguntar por ellos en los puestos callejeros, incluso se venden a un precio más alto que el resto.

Los videos de películas normales tienen un precio de un dólar, mientras que los de pornografía tienen un precio promedio de 1,8 dólares, según un dato de la agencia estatal Notimex.

Las filmaciones tienen un duración de entre 3 y 8 minutos; muestran a mujeres de las comunidades indígenas de San Juan Chamula y La Hormiga mientras sostienen relaciones sexuales en cuartos aparentemente de hotel.

“En San Cristóbal, la gente no lo menciona mucho, pero es algo que existe, hay gente que le dice ‘pornografía chamula’, está a la vista y circula por todos lados”, señaló Hernández a Infobae.

Distintas versiones destacan que detrás de esta forma de explotación sexual estaría el llamado “Chamula Power”, un grupo integrado en 2009 por algunos indígenas de Los Altos de Chiapas, que pasó de controlar actividades económicas, como la artesanía, a vender mercancía de contrabando, como aparatos eléctricos y películas, en alianza con traficantes guatemaltecos.

En el pasado se les ligó también al cártel de Los Zetas para operaciones de venta de drogas en pequeñas cantidades.

Chiapas es el tercer estado con mayor población indígena de México, con 1. 358.911 personas. De acuerdo con la ONU, también es el estado más pobre del país: más del 76% de la población está en esa condición y el 31,8% vive en pobreza extrema, los mas afectados son los indígenas.

En el estado habitan 11 grupos étnicos: lacandones, tojolabales, choles, tzeltales, tzotziles jacaltecos, kanjobales, mames, mochos, zoques y motocintlecos, muchos de ellos herederos de la cultura maya.

Pero las protagonistas de estas películas no solo serían indígenas mexicanas, también podrían ser mujeres guatemaltecas secuestradas en su país o bien migrantes que buscan llegar a la frontera con Estados Unidos, alertó por su parte María Eugenia Villarreal, representante en Guatemala de la organización internacional no gubernamental ECPAT (End child prostitution, child pornography and trafficking of children for sexual purposes), con representación en más de 80 países.

Asegura que la frontera entre Chiapas y Guatemala “es tierra de nadie”,por eso los grupos del crimen organizado aprovechan el flujo migratorio para raptar mujeres con propósitos que pueden ir desde la explotación laboral en el campo hasta la prostitución en burdeles y la pornografía, por lo que no descartó que este tipo de grabaciones se hagan en prostíbulos en los que hay migrantes secuestradas.

Después de analizar la situación, llamó su atención que se tenga a San Juan Chamula identificado como el centro de filmación y a San Cristóbal de las Casas como uno de los centros de distribución de los filmaciones, por ser estos poblados parte de una de las rutas de flujo migratorio de centroamericanos.

“En el departamento de Huehuetenango –en Guatemala, en la frontera con México- hay un flujo migratorio que va directo a San Cristóbal de las Casas. Entonces, es muy posible que en esas grabaciones pueda haber mujeres guatemaltecas también”, dijo a Infobae.

“Mientras exista esa enorme corrupción en México, porque la trata es sinónimo de corrupción, donde las policías están coludidas, va a ser muy complicado saber realmente qué es lo que pasa. Pero aquí el punto es de que el gobierno de Chiapas debe de tener una política clara contra la explotación sexual y la trata de personas en todas sus modalidades, incluyendo una política de combate efectiva y no la hay”, concluyó.